
La ciencia actual ha demostrado que ningún tipo de collar es seguro para pasear con correa, porque todos ejercen demasiada presión en el cuello del perro.
Un perro que siente molestias, dolor o preocupación no puede disfrutar de su paseo como merece.
Sabiendo esto, no es difícil comprender que si un collar normal puede ser nocivo para el bienestar del perro, un collar de ahorque multiplica el riesgo y los problemas.
El collar de ahorque/lazo/adiestramiento/obediencia/[pon tu eufemismo favorito aquí] es una cuerda, cinta o cadena, con un aro en el extremo. Se coloca en el cuello del perro de manera que, al tensar la correa, el collar se cierra provocando presión o ahorcamiento. Unos cierran hasta un tope, otros no.
Estudios demuestran que puede provocar desde colapso traqueal hasta asfixia y/o daño cerebral.
A nivel psicológico puede generar la aparición de síntomas de agresividad, ansiedad, miedo, estrés y/o inseguridades.
Los perros que llevan collar de ahorque suelen tener problemas de comportamiento asociados a su uso, y pueden empeorar gradualmente.
Síntomas como el estrés y el pesimismo dificultarán el aprendizaje, pudiendo dejar secuelas.
No te dejes engañar. Quienes recomiendan este tipo de accesorios aversivos no actualizan su formación en etología canina desde hace por lo menos 30 años.
Su uso está prohibido en todo el territorio español.
⚠ El collar martingale también aprieta el cuello, aunque su mecanismo no cierre del todo. No importa que sea más grueso o que «no cierre del todo». Se cierra y aprieta el cuello. Que haya ejemplos peores, como el collar de púas, no le quita su etiqueta de «semi-ahorque». Tampoco es 100% eficaz para evitar que el perro pueda escapar.
El arnés de 3 puntos proporciona una seguridad muy superior al collar martingale en contextos de emergencia o sustos, minimizando significativamente el riesgo de lesiones físicas y fugas accidentales para el perro.
Los collares no aportan beneficios al paseo, lo mejor es usarlos para la identificación mientras equipamos al perro con arnés y una correa larga y ligera.
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Asesorías – Academia – Divulgación
📖 Fernandes, J. G., Olsson, I. A. S., & Vieira de Castro, A. C. (2017). Do aversive-based training methods actually compromise dog welfare?: A literature review. Applied Animal Behaviour Science, 196, 1–12. https://doi.org/10.1016/j.applanim.2017.07.001
📖 Cavalli C, Protopopova A. Review of Collars, Harnesses, and Head Collars for Walking Dogs. Animals (Basel). 2025 Jul 22;15(15):2162. doi: 10.3390/ani15152162. PMID: 40804952; PMCID: PMC12345489.
📖 Carter, A., McNally, D., & Roshier, A. (2020). Canine collars: an investigation of collar type and the forces applied to a simulated neck model. The Veterinary Record, 187(7), e52. https://doi.org/10.1136/vr.105681

