La brújula interna del perro

Un estudio investigó si los perros muestran sensibilidad al campo magnético terrestre, observando cómo alinean sus cuerpos durante actividades como la defecación y la micción. Durante dos años se observó a 70 perros de 37 razas diferentes, registrando 1.893 observaciones de defecación y 5.582 de micción, analizando estos datos en relación con las condiciones geomagnéticas, centrándose en los cambios en la declinación y la intensidad del campo magnético.

El campo magnético terrestre es una especie de «escudo invisible» que rodea nuestro planeta. Este campo es generado por el movimiento de metales fundidos en el núcleo externo de la Tierra. Funciona de manera similar a un imán gigante y tiene dos polos, el norte y el sur. Las brújulas funcionan porque sus agujas responden a este campo, apuntando siempre hacia el norte magnético.

Aunque la especie humana no puede ver ni sentir el campo magnético, este tiene efectos importantes ayudando a muchas otras especies animales a orientarse, y los perros no parecen ser una excepción.

Los resultados proporcionaron la primera evidencia de que los perros tienen sensibilidad magnética, mostrando una respuesta conductual medible a las fluctuaciones naturales del campo magnético terrestre.

Los perros tienden a alinear sus cuerpos a lo largo del eje norte-sur mientras defecan, y las perras también al orinar, pero esta alineación solo se observa cuando el campo magnético está calmado. En condiciones de inestabilidad del campo magnético, este comportamiento desaparece y la orientación elegida para hacer pis o caca se vuelve aleatoria.

Los datos también muestran que los perros no solo prefieren la dirección norte-sur al defecar u orinar, sino que también evitan la dirección este-oeste.