Puppy Yoga

La etapa de socialización del cachorro es un período crucial de su desarrollo y requiere un ambiente calmado, tiempo para adaptarse a su propio ritmo, crear vínculos de confianza y sentirse protegido. Sin embargo, muchas empresas han distorsionado este concepto, afirmando que actividades como el puppy yoga son una forma de socialización, y esto es falso.

Exponer no es socializar.

El yoga con perritos implica la participación de cachorros en clases de yoga, donde son expuestos a un entorno ruidoso y estresante, manipulados constantemente por los participantes y privados de libertades básicas, como elegir cuándo duermen o interactúan. Estas condiciones no promueven una socialización saludable para los cachorros y pueden generar estrés y ansiedad, afectando su bienestar físico y emocional a largo plazo.

Además, existe riesgo de daño físico directo debido a una incorrecta manipulación, porque los cachorros son delicados.

Entidades animalistas de todo el mundo solicitan evitar participar en estas actividades, porque los demás animales no son cosas.

Una investigación reciente expuso cómo cachorros de pocas semanas eran privados de sueño y agua, además de no tener opción de evitar el contacto humano mientras «trabajaban» en estas clases. Esto, junto con el hecho de que algunas empresas usan la actividad para vender cachorros, hizo que Italia fuera pionera en prohibir el puppy yoga por protección animal.

Explotar (sí, explotar) cachorros así refleja un problema social mayor: el especismo es la creencia de que la especie humana es superior a otras especies y, por ello, puede utilizarlas en beneficio propio.

El puppy yoga es un ejemplo de cómo el especismo conduce a la explotación y la cosificación de animales.

Nuestra posición humana es de privilegio, y podemos elegir no participar en actividades que opriman a otras especies, además de educar para que estas prácticas no prevalezcan.