Conviene preguntarnos si con nuestras actitudes estamos favoreciendo, o perjudicando, nuestra comprensión del perro y su aprendizaje. La especie humana tiende a tener poca paciencia y a intentar imponerse, así es como a veces termina intimidando e incluso lastimando.
Cuando se deja de castigar a un perro, se espera una respuesta positiva por su parte. Pero recuperar la confianza en alguien no es fácil, y a veces el cambio se hace esperar muchísimo.
Lamentablemente, hay muchas familias replicando la viñeta de hoy.
Los perros pueden tener respuestas optimistas o pesimistas frente a situaciones ambiguas, lo cual está influenciado por su estado emocional.
Los estados de ánimo de los perros se ven afectados tanto por lo que les pasa en el momento (cosas buenas o malas) como por todas las experiencias pasadas que han tenido (también cosas buenas o malas). Por ello, si un perro es castigado regularmente, esto afectará a cómo se siente en general, incluso fuera del momento del castigo.
Los perros cuyas familias recurren a métodos coercitivos o punitivos tienen menor bienestar, y un estado emocional más pesimista frente a estímulos ambiguos.
Algunas de las consecuencias de usar accesorios aversivos (collares de ahogo, púas, halti, eléctrico…), métodos punitivos (gritar, empujar, golpear, tironear, dar «toques»…) o coercitivos (encerrar, aislar, inmovilizar…) en el perro:
1) Aumento en comportamientos relacionados con el estrés.
2) Reducción en las interacciones con humanos.
3) Asociación entre la presencia del humano y eventos negativos.
4) Aparición, o empeoramiento, de los comportamientos indeseados en el perro.
5) Impacto negativo en la relación entre el perro y su familia humana.
6) Potencial de generar ansiedad y conflicto en el perro.
7) La falta de control del perro sobre su propia vida creará una sensación de imprevisibilidad, ya que no sabe cuándo ni por qué experimentará un evento negativo.
8) Aumento de los niveles de estrés y reducción del bienestar del perro.
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Asesorías – Academia – Divulgación
📖 Guilherme Fernandes, J., Olsson, I.A., & Vieira de Castro, A.C. (2017). Do aversive-based training methods actually compromise dog welfare?: A literature review. Applied Animal Behaviour Science, 196, 1-12.
📖 Castro, A. C., Fuchs, D., Morello, G. M., Pastur, S., Sousa, L. D., & Olsson, I. A. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLoS ONE, 15.
📖 Casey, R.A., Naj-Oleari, M., Campbell, S., Mendl, M.T., & Blackwell, E.J. (2021). Dogs are more pessimistic if their owners use two or more aversive training methods. Scientific Reports, 11.
📖 Lagisz, M., Zidar, J., Nakagawa, S., Neville, V., Sorato, E., Paul, E.S., Bateson, M., Mendl, M.T., & Løvlie, H. (2020). Optimism, pessimism and judgement bias in animals: a systematic review and meta-analysis. Neuroscience and biobehavioral reviews
